Probablemente, ahora piense más que nunca que los sueños no se cumplen. Que sólo son para los millonarios y que aquello que el dinero puede comprar no significa tanto como para considerarse algo tan grande como un sueño.
Cuando me toque la lotería, os cuento.
lunes, 7 de noviembre de 2011
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Dime.
¿Alguna vez has deseado algo tanto que te dolía? ¿Alguna vez has sentido tal presión en el pecho, que te ahoga? ¿Acaso nunca te ha paralizado el terror de pensar que aquello que más anhelas es una estafa, una mentira? ¿Nunca te has parado a reflexionar qué sería de tí si así fuera?
Yo voy a jugármelo todo a una carta. Nueve años ya son muchos, es hora de que mi vida se torne más qeu maravillosa. Quiero sentir intensamente todo lo bueno y lo malo que siempre he soñado y más, y quiero poder decirle a mi yo del pasado ''eh, lo he conseguido'' o por lo menos ''lo intenté...''
Voy a tatuarme a Elijah Wood y voy a ir a Nueva Zelanda. Ojo por ojo. Sueño por sueño.
Yo voy a jugármelo todo a una carta. Nueve años ya son muchos, es hora de que mi vida se torne más qeu maravillosa. Quiero sentir intensamente todo lo bueno y lo malo que siempre he soñado y más, y quiero poder decirle a mi yo del pasado ''eh, lo he conseguido'' o por lo menos ''lo intenté...''
jueves, 27 de octubre de 2011
New Zealand.
Siempre he vivido en Babia, pero también he creído que los grandes sueños no se cumplen; los de verdad, los que te arrancan una sonrisa estúpida a boca llena con sólo imaginar. Soy de las que piensan que puestos a soñar, seamos exigentes, que los sueños se quedan en lo que son. Sueños.
Pero hoy he decidido ir más allá, y si las ataduras que me condicionan me lo permiten, yo voy a ir a Nueva Zelanda a cumplir mi sueño. Quiero cometer esa locura; quiero, aunque no consiga nada de lo que espero, ir, intentarlo, ser temeraria por una vez en mi vida. Arriesgarme. Ganar o volver.
Eso es todo. Peter Jackson, espérame, que voy en busca de tu amor.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Las 03:58.
Oí los escalones como todas las madrugadas, ésta vez demasiado temprano. Me levanté del sofá, me calcé las chanclas y fui a darle los buenos días. El café con galletas y el beso en la mejilla: su desayuno.
-El jueves es el cumpleaños de mamá.- Susurré.
-Dieciocho...- Miraba el calendario mientras daba sorbos de su taza llena de café. -Cuarenta y ocho. Cómo se pasa la vida...- Con la vista fija en el calendario, en un marcado jueves día 20, mirando sin ver, viendo algo vete a saber qué; recuerdos de un ayer más lejano cada día totalmente nítido en su memoria, pude suponer. -El tiempo se pasa... Y luego te arrepientes de muchas cosas.
Se terminó el café y, tras ponerse los zapatos del trabajo, se metió en el coche, le dí un beso en la frente y arrancó el motor.
-... caramelos de extraños. Ya.- Cerró la puerta y sacó aquellos cuatro aros verde intenso.
Y así oí perderse ese ronroneo al desaparecer doblando la esquina. Cerré la puerta y, como siempre, recé para que llegase a casa mientras echaba el pestillo con un fuerte chasquido metálico.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


